EQUILIBRIO OCUPACIONAL

EQUILIBRIO OCUPACIONAL

CARMEN MARÍA PÉREZ JABATO, Terapeuta Ocupacional del Creer

Según la definición de Wagman et al., el equilibrio ocupacional se entiende como la percepción o experiencia subjetiva que tiene el propio individuo acercad de tener la cantidad adecuada de ocupaciones, la correcta variación de las mismas y la satisfacción con el tiempo dedicado.

Con motivo del COVID-19 y debido al confinamiento, muchos de nosotros nos hemos planteado cómo distribuir nuestro tiempo, ya sea para hacer labores del hogar, teletrabajo, algo de ejercicio u otras actividades de ocio. No es lo mismo pasar un fin de semana aburrido en casa que tener que organizar unas rutinas equilibradas que nos llenen en un tiempo indefinido.

Los medios de comunicación y las redes sociales nos han bombardeado con ideas para planificar y gestionar ocupaciones de todo tipo, aun cuando en ocasiones no eran de nuestro agrado o no se ajustaban a nuestros hábitos de rutina diaria.

La cuestión es conseguir un equilibrio entre actividades de autocuidado tales como ducharse, vestirse, alimentarse, mantener pautas de sueño… según las costumbres de cada persona, las de productividad que se centran en actividades del hogar, cuidado de la familia y trabajo o estudio, y las actividades de ocio, para disfrute y descanso personal y colectivo como son las aficiones, los deportes, el entretenimiento o las vacaciones, entre otras.

¨La ocupación forma parte del estilo de vida del individuo y se desarrolla de un modo tal que refleja el estilo personal de dicho individuo», Golledge (1998ª).

Procedemos según lo que queremos, necesitamos o nos vemos obligados a alcanzar. Hay personas que dan más importancia al trabajo y no por ello al ser una actividad obligatoria va a dejar de ser satisfactoria, otras anteponen el tiempo de ocio, limitado en ocasiones por la necesidad económica para realizar muchas actividades.

Destacaríamos la importancia del contexto social y la cultura de la persona, la familia, los amigos, la experiencia y las habilidades de cada uno, que hacen que actuemos de una manera u otra tomando decisiones y adaptándonos a diferentes entornos.

Así mismo, cada etapa de la vida marca las ocupaciones de cada individuo, en función de la edad, siendo una forma de control de la persona sobre su propia vida, en continuo reequilibrio.

Por eso es tan importante la motivación para la realización de actividades, dando un empujón de energía a la ejecución. La motivación plantea que la actividad humana se realiza por el placer que supone o por el interés que conlleva, dependiendo de un equilibrio entre la competencia de la persona y el reto, por lo que hay que evitar que el reto nos supere ya que nos crearía ansiedad, mientras que si es demasiado fácil hará que nos sintamos poco motivados a realizar ocupaciones.

Resumiendo podríamos decir que en este tiempo de confinamiento, en el que se nos ha pedido que nos quedemos en casa y nos protejamos y ahora que poco a poco podemos volver a nuestra propia normalidad, es importante encontrar un equilibrio que nos permita aprovechar el tiempo y disfrutarlo para no caer en la apatía, mientras se cumple con la responsabilidad social a nivel individual. La búsqueda de ese equilibrio nos puede ayudar a conseguir metas y quién sabe si a encontrar nuevas oportunidades sacando la parte positiva de una situación sumamente atípica.

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