EL TRABAJADOR SOCIAL DEL CREER «EN MIS ZAPATOS»

EL TRABAJADOR SOCIAL DEL CREER «EN MIS ZAPATOS»

YOLANDA BARRIOS GARCÍA, Trabajadora Social del Creer

La profesión nace para responder a la necesidad de cubrir la demanda de ayuda de las personas.

El TRABAJADOR SOCIAL es el profesional, del ámbito social, «QUE AYUDA».

El Trabajo Social se convirtió en disciplina cuando la sociedad se organizó para ayudar a «los pobres». Inicialmente, la atención de los más desfavorecidos se llevó a cabo, por personas voluntarias, de forma altruista, filantrópica (tendencia a procurar el bien de las personas de manera desinteresada, incluso a costa del interés propio). Después surgieron las primeras leyes que protegían a las personas frente a las desigualdades, problemas sociales y riesgos laborales. Se terminó consolidando la idea de los derechos sociales y el Estado asumió el papel de asegurador de los mismos. Ese voluntariado, con la práctica, adquirió especialización. Y con el tiempo, pasó a convertirse en una profesión reglada, reconocida universalmente. El Trabajo Social es pues una ciencia que aplica el método científico para conocer la realidad social y cambiarla.

HOY, «El trabajo social es una profesión basada en la práctica y una disciplina académica que promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y el fortalecimiento y la liberación de las personas. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social. Respaldada por las teorías del trabajo social, las ciencias sociales, las humanidades y los conocimientos indígenas, el trabajo social involucra a las personas y las estructuras para hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar» [nueva definición global de trabajo social aprobada en Melbourne en 2014 por la Federación Internacional del Trabajo Social (FITS) y la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social (AIETS)].

El artículo 17 del Código deontológico del Trabajo Social, aprobado el 9 de junio de 2012, recoge que «Los profesionales del Trabajo Social se comprometen en la intervención social a buscar y garantizar a toda persona, grupo o comunidad la igualdad de oportunidades, el acceso a recursos y el apoyo para cubrir sus necesidades; especialmente de aquellos que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad o en alguna situación específica de desventaja social».

Y el artículo 9.2 del Título preliminar de nuestra Constitución española de 1978, reza así «Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social».

Es por ello que El Trabajador Social desempeña su labor en diferentes contextos sociales.

Yo, hoy, trabajo en el campo de las Enfermedades Raras, con la persona afectada, como individuo, y/o con su familia, como grupo en el que se integra. Son personas que, como otras en otros contextos, pueden encontrarse en situación de necesidad y adversidad, y precisan actuaciones que aborden y compensen sus carencias, déficits, incapacidades, necesidades, desestructuración con su entorno,… Son los protagonistas de mi quehacer diario.

En la práctica profesional, se establece un diálogo. Requieren mis servicios, de forma presencial o por otras vías, para responder a diversidad de demandas, de información sobre recursos sociales (ayudas económicas, vivienda, empleo, pensiones,…), les presto orientación técnica, asesoramiento o consejo profesional, y si es necesario derivo a otros recursos o caminos u opciones más adecuadas a sus circunstancias. Cuando se precisa, realizo seguimiento de la intervención. Son tareas o funciones interrelacionadas. Y todo con actitud mental positiva, aplicando la metodología propia del Trabajo Social.

Mi cometido, en este sentido, es:

  • FACILITAR que las personas conozcan sus derechos y los ejerzan.
  • PREVENIR y COMBATIR las situaciones de exclusión social, devenidas o empeoradas por la enfermedad rara que padecen. TRABAJAR por su integración social.
  • CONOCER la red de recursos sociales y ACERCARLOS a quienes los necesiten.
  • DOTARLES de herramientas para cambiar/transformar su vida.
  • CAPACITAR a estas personas para que obren por sí mismas y tomen sus propias decisiones.
  • IDENTIFICAR y TRATAR los factores de riesgo y vulnerabilidad «social» que inciden en su vida cotidiana.
  • REDUCIR/DISMINUIR/MINIMIZAR su situación de dependencia en favor de PROMOVER su autonomía personal.
  • REFORZAR/POTENCIAR sus capacidades y ayudarles a adquirir habilidades. GENERAR estímulos en estas personas para que las circunstancias adversas en las que estén inmersos, pasen a convertirse en favorables a ellos y sus familias.
  • PROMOVER su protagonismo en la sociedad. FOMENTAR su «visibilidad».
  • DEFINIR, DISEÑAR y ELABORAR estrategias de actuación individual, familiar, grupal y comunitaria.
  • ACOMPAÑARLES en su proceso vital, y BRINDAR mi apoyo.
  • SATISFACER la demanda de información de este colectivo, orientar y asesorar.
  • CREAR acciones, PROMOCIONAR/POTENCIAR actuaciones, en coordinación con otras entidades públicas y privadas (Asociaciones de afectados y otras, grupos de autoayuda, ONG), para dar la respuesta más adecuada y conveniente a su situación bio-psico-social.
  • REALIZAR investigaciones sociales.
  • SINCRONIZAR mi actividad profesional con los demás profesionales del Centro, y otros profesionales del Trabajo Social u otras disciplinas externos al Centro, y DISEÑAR procesos de actuación que respondan a sus expectativas.
  • IMPULSAR y APOYAR el voluntariado entre las personas afectadas y de otras hacia ellas.
  • INTEGRAR la actividad de Trabajo Social en la dinámica del Centro, realizando aportaciones a las actividades, funciones y trabajo del Centro (Atención, formación, referencia, investigación).
  • TRANSMITIR mis conocimientos, mi experiencia profesional. Aportar mi destreza profesional.
  • PROTEGER, BLINDAR los datos personales, sensibles de las personas que requieren mi «ayuda».

Cada persona o miembro de la familia o grupo de pertenencia, precisa que se le preste una «Atención integral», cercana, personalizada, individual y/o grupal, concreta, específica, acorde con sus características, necesidades e intereses, consensuada no impuesta, adaptada a su ritmo de evolución, en pro de mejorar su calidad de vida.

Me convierto en su aliada. Atenta a cuanto me cuentan y plantean. Abordo mis intervenciones, tanto en el Área de Atención directa a la persona/familia, como en el Área de Referencia (formación, investigación, participación, docencia) desde la MOTIVACIÓN, EMPATÍA, ESCUCHA ACTIVA, COMPRENSIÓN, ADAPTACIÓN, ÉTICA (Código deontológico del Trabajo Social), RESPETO, COMPROMISO, CALIDAD, COORDINACIÓN,…, para generar en las personas que atiendo, y sus familias, CONFIANZA, FORTALEZA, AUTOESTIMA, PROTECCIÓN, POSITIVISMO, SATISFACCIÓN, EQUILIBRIO, MOTIVACIÓN, AUTONOMÍA, EMPODERAMIENTO (Adquisición de poder e independencia por parte de un grupo social desfavorecido para mejorar su situación), BIENESTAR,…, y así contribuir a su salud biopsicosocial.

El límite de la intervención profesional lo marca la ética, la propia persona, el feedback o retroalimentación que se establece, y los objetivos y fines de la Administración para la que trabajo. Siempre en la idea de ponerme «en los zapatos de los demás», en la relación de ayuda.

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