EL DNA  Y UNA CIENTÍFICA EN LA OSCURIDAD, ROSALIND FRANKLIN

EL DNA Y UNA CIENTÍFICA EN LA OSCURIDAD, ROSALIND FRANKLIN

Mª ÁNGELES BAÑOS BAÑOS, Médico de Familia del Creer

El estudio genético es fundamental para el diagnóstico de la mayor parte de las enfermedades raras ya que se considera que en torno al 80% se deben a mutaciones en alguno de sus genes. Y cuando hablamos de genes nos estamos refiriendo al DNA y su estructura. En su conocimiento han intervenido muchos científicos a lo largo de los últimos tres siglos pero fue el descubrimiento de su organización y estructura y el Premio Nobel otorgado a tres de todos estos científicos que han contribuido a su esclarecimiento, lo que gran parte de nosotros conocemos. El olvido de una científica trascendente en ese hallazgo es también parte de la historia del reconocimiento de la  estructura del DNA. De su descubrimiento ha derivado el diagnóstico y terapias para diferentes enfermedades, ha dado origen a animales y plantas transgénicos y ha generado nuevos problemas éticos como la patente de los genes humanos y la selección genética de las personas.

En 1901 se otorgó el primer premio Nobel (Química, Física, Literatura, Paz, Fisiología o Medicina y Economía). El industrial sueco Alfred Nobel,  quería así de forma póstuma, reconocer a personas o instituciones sus descubrimientos o destacadas contribuciones a la humanidad.  Hasta 2017 el premio se ha concedido a 844 hombres, 49 veces a mujeres y  a 24 organizaciones diferentes.

Marie Curie es la primera mujer a la que se le otorgó este galardón,  ganó el de Física en 1903 y en 1911 el de Química. El Premio Nobel de la Paz  es el que más veces han ganado las mujeres, a un total de dieciséis mujeres se las ha otorgado este Nobel, a catorce el de Literatura, a doce el de Fisiología o Medicina,  a cuatro el de Química, a dos el de Física y sólo en una ocasión se le ha concedido el de Economía a una mujer.

Rosalind Franklin, investigadora inglesa, ha sido una de las científicas no reconocidas con uno de estos premios pese al conocido y trascendente papel que jugaron sus investigaciones y trabajos en uno de los avances más importantes del siglo pasado, el descubrimiento de la doble hélice del ADN en 1953.

Uno de los premios Nobel con mayor trascendencia mundial ha sido el Premio Nobel de Fisiología y Medicina que en 1962 recayó sobre Francis Harry Compton Crick, James Dewey Watson y Maurice Hugh Frederick Wilkins tras sus descubrimientos sobre la estructura molecular del DNA, “for their discoveries concerning the molecular structure of nucleic acids and its significance for information transfer in living material” (“por sus descubrimientos sobre la estructura molecular de los ácidos nucleicos y su importancia para la transferencia de información en el material vivo”)

Aunque no es un premio que se otorgue a científicos fallecidos, en la actualidad casi todo el mundo está de acuerdo en que con el Nobel de 1962, los galardonados y la ciencia no fueron justos y se olvidaron de Rosalind Franklin, fallecida cuatro años antes de que Watson, Crick y Wilkins recibieran sus medallas de oro de 23 quilates. La falta de reconocimiento al  fundamental papel de Rosalind en los hallazgos que facilitaron a estos tres investigadores el Nobel de 1962, es una más de las controversias científicas de la historia de la ciencia y de las mujeres científicas y ha convertido a la científica Rosalind en la abanderada de las reivindicaciones de las mujeres olvidadas y en el centro del debate de la ética en la investigación.

Rosalind Franklin interesada desde la adolescencia en estudiar química-física, pese a la inicial oposición de su padre,  lo consiguió en 1938 en la Universidad de Cambridge, en un momento en el que el papel de mujer investigadora o científica, no estaba incluido en la sociedad. En su último año de carrera, toma contacto con la cristalografía al conocer a varios cristalógrafos entre ellos  a William Lawrence Bragg, ganador del premio Nobel por demostrar que los rayos X permitían descubrir la estructura de los cristales. Logró terminar sus estudios en 1941 aunque la Universidad de Cambridge no otorgaba el grado de licenciado a las mujeres. En 1947 consigue en Paris un puesto como fisicoquímica junto a Marcel Mathieu, perfeccionó la técnica de cristalografía de rayos X (consistente en aplicar un haz de rayos X a una estructura orgánica y conseguir una fotografía con todos los rayos que la han atravesado y que han sufrido una difracción. Cada sustancia tiene su propia fotografía), aprendió a aplicarla a sustancias que no eran cristales, como las orgánicas, permitiendo  caracterizar muchos compuestos y estudiar su estructura íntima y publicó varios estudios. Tras trabajar en Francia, en 1951, ya como una reputada cristalógrafa, vuelve a Londres contratada por el laboratorio del Dr Randall, donde también trabaja Wilkins.

En ese momento tres grupos de científicos estaban estudiando el DNA ,  uno de Estados Unidos, el de Linus Pauling y  dos de Gran Bretaña, el de Maurice Wilkins en el Laboratorio de Biofísica del King’s College en Londres y James Watson, en el Laboratorio Cavendish, de Cambridge.

Antes que Watson, Crick y Wilkins, otros investigadores ya  conocían y habían avanzado mucho en la composición del DNA. Fue un biólogo Suizo, Friedrich Miescher el primero en descubrir en 1869 el DNA en los glóbulos blancos del pus de vendajes quirúrgicos. Setenta años más tarde, Oswald Aver y Maclyn McCarty demostraron que precisamente ese DNA es el que formaba los cromosomas. Gracias a  Phoebus Levene en 1910, se supo que la molécula de ADN estaba compuesta por cuatro bases (adenina, guanina, citosina y timina) organizadas sobre una estructura de azúcar-fosfato.

También en los años 40 se conocía que el ADN estaba implicado en la transferencia del material genético.  Erwin Chargaff en  1947 estableció que la cantidad de guanina es igual a la de citosina y la de adenina a la de timina en el ADN.  En 1951 Linus Pauling, había dado un gran paso en el descubrimiento de la estructura de las proteínas en hélice alfa, gracias precisamente a los datos cristalográficos e inició el estudio de la estructura del ADN. Faltaba por dilucidar su estructura espacial para aclarar el mecanismo de copia de este material. Wilkins, compañero de laboratorio de Rosalind Franklind, también en 1951, había dado una conferencia en Nápoles sobre la idea de un DNA helicoidal al que había asistido Watson y Crick.

En esas fechas del  año 1951, la prestigiosa cristalógrafa  Rosalind Franklin, a cargo  en ese momento junto con su colega Wilkins de las investigaciones del ADN de la Unidad de Biofísica del Consejo de Investigación Médica del King’s College de Londres, había distinguido dos formas en el DNA:  una forma cristalina A y una forma hidratada B. Para desvelar la estructura de las moléculas era necesario conseguir cristalizarlas para irradiarlas con rayos X y deducir su estructura a partir de la difracción producida. Debido a las malas relaciones personales, Randall dividió el trabajo, Franklin se encargaría de la forma A y Wilkins de la B.

Gracias a sus conocimientos del DNA, Rosalind Franklin había echado por  tierra el primer modelo de triple hélice que James Watson y Francis Crick, que investigaban en Cambridge, habían presentado como estructura. Pero fue la fotografía 51 de la forma B del DNA que obtuvo en 1952 Rosalind Franklin y su becario Gosling, en horas de exposición a los rayos X y varios artículos que iba a publicar y que consiguieron Watson y Crick sin el permiso de  Rosalind, como éstos obtuvieron la información definitiva para establecer un modelo de estructura de doble hélice del ADN.

En 1953 Rosalind deja la Unidad de Biofísica del King’s College pero prosigue sus investigaciones y se traslada al Birbeck College con Bernal,  estudia y determina la estructura helicoidal del virus del mosaico del tabaco e inicia el del poliovirus. El 16 de abril de 1958 fallece en Londres víctima de  un cáncer de ovario, probablemente a consecuencia de las prolongadas exposiciones a la radiación  durante sus investigaciones.

Rosalind Franklin pasó a llamarse la dama oscura del ADN ya que su trascendente aportación al descubrimiento de su estructura nunca fue reconocida.

Y la historia continua…, muchos años después el famoso, rico Nobel y controvertido  Watson  dio a conocer una más de sus cuestionadas opiniones no científicas “todas nuestras políticas sociales se basan en el hecho de que su inteligencia (la de los africanos) es igual a la nuestra, cuando todas las pruebas indican que en realidad no es así”, y  fue suspendido de su cargo de  administrativo de canciller en  el laboratorio Cold Spring Harbor de Nueva York.

La familia de Crick subastó la medalla del nobel de 23 quilates y logró 2,27 millones en 2013 y Watson un año más tarde  obtiene de la misma manera 4,7 millones de dólares.

El ser humano está hecho de ADN y mucho más…

Ya en su famoso libro “la doble hélice” Watson, relata la conferencia que Rosalind Franklin (la llama con un apodo, Rosy) dio en Noviembre de 1951 y a la que asistió él: “Seis semanas de escuchar a Francis me habían hecho comprender que la cuestión fundamental era si las nuevas imágenes de rayos X de Rosy podían apoyar la idea de una estructura helicoidal para el ADN (…)” Sin embargo, bastaron unos minutos de escuchar a Rosy para comprender que su mente obstinada había emprendido otro camino.

En otro pasaje de este mismo libro habló (por Rosalind Franklin) ante unas quince personas con un estilo rápido y nervioso, que resultaba adecuado para la sala de conferencias, vieja y sin adornos, en la que nos encontrábamos. No había ni un atisbo de calidez ni frivolidad en sus palabras (…) Por un momento me pregunté qué aspecto tendría si se quitase las gafas e hiciese algo distinto con su pelo. (…) Sus años de fría y minuciosa formación como cristalógrafa habían dejado huella.

.. esto es sólo una fotografía.

Hacer una replica

Tu dirección de email no será publicada