2 de octubre, DÍA INTERNACIONAL DE LA EDUCACIÓN SOCIAL

2 de octubre, DÍA INTERNACIONAL DE LA EDUCACIÓN SOCIAL

MARTA FONFRÍA SOLABARRIETA, EDUCADORA SOCIAL DEL CREER

El 2 de octubre, Día Internacional de la Educación Social, nos sirve para recordar que, existen profesionales que trabajan desde el compromiso con las personas.

Y esto es de trascendental importancia, en el ámbito de las Enfermedades Raras, en el que, tanto las personas afectadas por patologías poco frecuentes como sus familias, cuidadores principales, ven comprometido su proyecto de vida. Las consecuencias y alteraciones de salud que conlleva ser diagnosticado de alguna de estas patologías poco frecuentes, crónicas y altamente incapacitantes, el impacto en su entorno cercano y las repercusiones sociales que ocasionan, tanto en los pacientes como en sus familias, acentúan la complejidad de las situaciones que viven. La diversidad de demandas y necesidades de las personas afectadas por enfermedades raras y sus familias requiere de una intervención global e individualizada.

En esta compleja realidad, la figura profesional del Educador y Educadora Social cobra especial importancia. Como profesional, su trabajo en este ámbito, está centrado en prestar apoyo y soporte a las personas afectadas por enfermedades poco frecuentes y a sus familias, contribuyendo a que construyan con éxito y en términos de igualdad un proyecto de vida digno y completo.  Aproximándonos a las funciones referidas a la intervención que puede realizar el educador y la educadora social, podríamos dividirlas en tres niveles:

  1. Con el sujeto. Se plantea la intervención con la participación del sujeto, teniendo en cuenta su identidad, sus necesidades y sus demandas, así como las características, necesidades y demandas del entorno en el que está inmerso el sujeto, y de las relaciones mutuas que se establecen entre ellos. El educador y la educadora social deben intervenir junto con el sujeto en las diferentes fases (análisis de necesidades, formulación de objetivos y contenidos, selección de actividades, materiales y estrategias metodológicas, evaluación, etc.), trabajando en estrecha colaboración con otros profesionales del equipo interdisciplinar (psicólogos, trabajadores sociales…) y aportando su perspectiva profesional a este equipo.
  2. Con el entorno del sujeto. Mundo laboral, ámbito educativo, familiar, comunidad, recursos,… buscando una modificación de actitudes y cambio social hacia las personas afectadas por Enfermedades Raras y su realidad.
  3. Dirigida a la comunidad, a través del Asociacionismo. Como proyecto de desarrollo y cambio social, que puede dar respuesta a necesidades y demandas que plantean las personas afectadas y sus familias. El Educador y Educadora social como facilitador que fomente el intercambio de experiencias y aprendizaje mutuo, enfocando esfuerzos para conseguir espacios de cooperación con objetivos y metas comunes.

El sentido de la profesión del Educador y Educadora social se orienta a mejorar la calidad de vida de las personas en general y en este caso, de las personas afectadas por una Enfermedad Rara y sus familias.

El Día Internacional de la Educación social, ayuda a difundir la utilidad social del ejercicio profesional, siendo un instrumento para el reconocimiento de la Educación Social.

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